Es la brisa de la vida que va corriendo telones y nos enseña a mirar con los ojos que fuimos guardando...


martes, 13 de abril de 2010

lluvia de mi infancia, conjuro de martes 13





Aventurero audaz,
jinete de papel
cuadriculado,
que mi mano sin pasado
sentó a lomos de un canal
         
             Joan Manuel Serrat



En Gualeguay y en mi infancia, las mejores lluvias eran las que sucedían en la mañana de lunes a viernes,  cargadas de chaparrones, porque ésas, aunque hacían globitos al tocar el suelo ("llueve con globitos, lluvia todo el día!"), siempre te daban un rato para jugar en la calle.
Esas lluvias me despertaban temprano, pero me hacía la dormida hasta ver que decidía mamá. Y mamá casi siempre decidía maravillosamente.
"Voy a hacer tortas fritas!", nos avisaba desde la cocina y esa magia nos despertaba felices. Las tortas fritas significaban tres cosas: devorarlas calentitas con café con leche; no ir a la escuela... y barquitos de papel junto al cordón de la vereda!
Mi memoria y mi corazón han guardado toditas las sensaciones de aquella fiesta.
Apenas la lluvia nos prestaba un ratito, nos íbamos juntando los gurises con los barquitos. Casi todos estaban cosntruídos con el "Pregón" y "El Debate", poquitos con "La Nación", a mi me gustaban con hojas de revistas: coloridos y brillositos.
Una sola vez gané una carrera, pero mas que nada porque era mi cumpleaños; es que había muchos varones y mas grandes, con mejores barquitos. Algunos les ponian maderitas o moneditas de cinco, que los mantenían en equilibrio, y así.... claro, ganaban todas las carreras!
Lo mejor era el arrebol: las mejillas coloradas de excitación y las zapatillas mojadas de lluvia. Y eso de poder gritar y correr sin que molestaran los vecinos!
Cuando volvía la lluvia, cada uno a su casa y seguro, ya no había otro rato, pero qué importaba. Eso sí, el precio de esa loca algarabía era bañarnos: "un buen baño y ropa calentita para espantar el resfrío", decía Belma, la suave muchacha que ayudaba a mamá con nosotros, que era dueña de la mirada mas brillante que yo recuerde y del mejor guisito de arroz que haya existido; con eso nos entibiaba el alma ahíta de juegos.

Ahora, si la lluvia nos pescaba en la escuela, las carreras de barquitos tocaban a la siesta o a la tardecita. Y siempre en la merienda había tortas fritas con los chicos que quisieran venir.
La sonrisa de mamá en esos días de lluvia era como un paraguas y ahora pienso que disfrutaba de nuestra risa barullenta y libre. Era la que mejor construía mis barquitos de papel con hojas de revista, coloridos y brillositos, mientras mi ansiedad la apuraba con mis manitos apoyadas en su regazo y mis ojos en sus habilidosas manos para los barquitos y las caricias.
Despues, aprendí a hacer mi propio barquito de papel.

Y, casi enseguida, llegó la vida.


gurises: forma de llamar a los chicos en el litoral de Argentina y Uruguay.
tortas fritas:  masa de agua, sal y amor, con redondez irregular, freída en grasa o aceite.
"Pregón"; "El Debate": diarios editados en Gualeguay, por ese tiempo.
"La Nación" diario de tirada nacional.
Gualeguay, Entre Rios, Argentina: precioso lugar en el que nací.
Imagen : malaletracruel.blogspot.com